Juventud Paraguaya Presenta el Manifiesto 2025 en la XXVIII Peregrinación Nacional de Jóvenes

En el marco de la XXVIII Peregrinación Nacional de Jóvenes, realizada bajo el lema “Juntos con María, sembrando esperanza”, miles de jóvenes de todo el país se congregaron en Caacupé para expresar, a través de un manifiesto público, sus inquietudes, desafíos y anhelos como generación comprometida con la construcción de un Paraguay más justo y solidario.

El documento, leído ante los peregrinos y difundido a través de los medios de comunicación, inicia con un saludo fraterno y destaca que la Virgen de Caacupé convoca cada año a la juventud paraguaya para renovar su fe y su compromiso social. A través de este mensaje, los jóvenes expresaron aquello que “la juventud paraguaya sufre, pero también lo que la sostiene de pie”.

Críticas a la corrupción y el manejo de lo público

Uno de los puntos más enfáticos del manifiesto fue el repudio a la corrupción, señalada como un obstáculo para el desarrollo del país y para la correcta utilización de los recursos públicos. Los jóvenes denunciaron prácticas como el reparto desigual de salarios, el mal uso de fondos estatales, licitaciones dirigidas, casos impunes y la falta de transparencia de las autoridades.

Expresaron también su preocupación por la narcocultura, la pérdida de credibilidad en instituciones como el Congreso Nacional, y la persistente falta de oportunidades laborales que afecta principalmente a las nuevas generaciones.

Situación social y reclamos en áreas sensibles

El texto lamentó las precariedades en el sistema de salud pública, recordando la situación de pacientes oncológicos que deben costear tratamientos con rifas y actividades solidarias. La juventud exigió mayor inversión en medicamentos, personal de blanco y atención a la salud mental y a las adicciones, que identifican como “nuevas pandemias”.

Asimismo, criticaron el uso de recursos para eventos como las villas navideñas mientras persisten necesidades urgentes: niños con hambre, hospitales desabastecidos, adultos mayores sin subsidios, comunidades indígenas sin acceso al agua y personas con discapacidad sin acompañamiento adecuado.

Autocrítica eclesial y compromiso con la cultura del cuidado

En un gesto de coherencia, los jóvenes reconocieron que los males presentes en la sociedad también se viven en la Iglesia. Por ello, respaldaron la formación de equipos de prevención de abusos en todas las diócesis y llamaron a exigir su creación donde aún no exista.

Invitaron a toda la comunidad eclesial —laicos, sacerdotes y religiosos— a “no defraudar la confianza” de los jóvenes y a ser guardianes del buen trato. Subrayaron la importancia de promover la Cultura del Cuidado, que consideran indispensable para enfrentar la violencia, el abuso, el feminicidio y el suicidio.

Memoria, esperanza y valoración de la juventud

El manifiesto recordó nombres de personas desaparecidas y víctimas de violencia, como Edelio Morínigo, Félix Urbieta, Denis Sanabria, María Fernanda y Librada, exhortando a no olvidar estos casos.

Frente a un contexto social con “escenas grises”, la juventud destacó su propia capacidad de resiliencia y esperanza. El documento valoró el desempeño de deportistas, artistas, voluntarios y estudiantes que representan al país en competencias científicas y culturales, así como el trabajo solidario de numerosas organizaciones juveniles.

Llamado al bien común y a una sociedad fraterna

Los jóvenes hicieron eco de la carta pastoral de los obispos del Paraguay, reafirmando la importancia de la educación integral, la protección social, el cuidado de la Casa Común y la opción por tierra, techo y trabajo como pilares de una sociedad justa.

Inspirados en figuras como Chiquitunga y San Roque González, recordaron que la fraternidad y el servicio son caminos esenciales para la transformación del país.

Una generación que quiere construir

El manifiesto concluyó proclamando que la juventud paraguaya es parte activa de la misión de Cristo, una juventud que no se queda quieta, que trabaja cada día desde su realidad y que se mantiene fuerte en la fe.

Entre aclamaciones finales, los jóvenes elevaron su mensaje:
“¡Viva la Virgen de Caacupé! ¡Viva Cristo Rey! ¡Vivan los jóvenes! ¡Viva el Paraguay!”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *