En la homilía del segundo día del novenario, Mons. Pedro Jubinville, Obispo de San Pedro Apóstol y Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, reflexionó sobre el sentido cristiano del juicio final y lo vinculó al gran tema de este año: la educación entendida como un bien común.
El obispo explicó que los textos bíblicos presentan el juicio de Dios como un acontecimiento inesperado, pero para los cristianos es motivo de esperanza, porque trae luz y verdad. “Queremos su juicio para que aparezca lo verdadero y lo falso”, expresó.
La educación como riqueza de todos
Mons. Jubinville afirmó que mirar la educación desde el bien común cambia totalmente la perspectiva: no es un esfuerzo individual o un negocio, sino una riqueza colectiva que ayuda a cada persona a descubrir su vocación y aprender a convivir. Recordó además que Jesús mismo fue un gran educador que enseñaba con cercanía, historias y experiencias de vida.
Una responsabilidad compartida
El obispo insistió en que la educación es una tarea conjunta. “Hace falta un pueblo entero para educar a un niño o una niña”, señaló. Destacó el papel insustituible de la familia, pero también la importancia del diálogo entre instituciones, comunidades, Estado, estudiantes y las iglesias.
Advirtió además sobre el rol creciente de las plataformas digitales, y llamó a integrarlas desde criterios de justicia, sostenibilidad y servicio.
El derecho a una educación digna
Mons. Jubinville recordó que la educación es un derecho fundamental, aunque sigue marcada por profundas desigualdades que el sistema educativo no logra corregir. Planteó que la educación debe despertar la creatividad, la solidaridad y la búsqueda de la verdad, y no solo transmitir contenidos o premiar comportamientos conformistas.
Un sistema que necesita ser iluminado
El obispo ofreció un diagnóstico crítico: falta de materiales, horas perdidas, escasa comprensión lectora y prácticas que desvirtúan el aprendizaje. “En vez de encender, estamos apagando el deseo de descubrir y aprender”, advirtió.
Afirmó que la educación necesita recuperar su grandeza: “Es un arte, no una técnica; una misión, no una tarea”.
Llamado final
Mons. Jubinville concluyó que el juicio de Dios no es una evaluación que castiga, sino una luz que revela lo esencial y libera. “Nuestro sistema educativo necesita esta luz”, dijo, invitando finalmente a caminar con María hacia una educación más humana, justa y transformadora.
Oficina de Comunicación y Prensa — Conferencia Episcopal Paraguaya
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